Aunque con ciertos matices, bastantes matices, podría decirse que esta frase de Jose Soho es cierta, pues me ilusiono tanto con las pequeñas cosas y miniplaceres que debordo y claro, se me nota. Y en el día y noche de ayer hubo muchas de esas. Primero por despertar recordando un buen sueño que me llenó de energía y cara tonta; luego por compartir con unos cuantos la ilusión de ver a Sidonie, especialmente mi ratona que estaba supernerviosa las horas previas, cual adolescente enloquecida; por supuesto, por descubrir que Beli fue a Santander a ver a su amado Bumbury, recuperando más que nunca ilusiones que yo le creía perdidas y que tanto me alegro de haberme equivocado; más tarde por encontrar y vislumbrar al protagonista del sueño de la noche previa, absorto en su íntimo mundo y sin percibir mi mirada que tan rica me quedó después; también por la complicidad de Mar de mi amor escuchando mis paraoias más profundas, maduras y serenas; más adelante por encontrar a los catalanes y poder felicitarles por el concierto; luego y especialmente, porque ratona y Hugo me dijeran que entono y canto bien Los días raros , lo cual me pareció uno de los piropos más elocuentes que nadie me hizo, pues, neñas, sabéis lo mal que canto, pero claro, cuando una canción me gusta tantísimo y está tan cargada de emociones, pues el resultado de cantarla muestra todo mi empeño, jeje.....Casi al final, por la compañía de un príncipe ingeniero y que ahora ejerce de celestina y por último por la gracia de que el cantante de Sidonie me abriese la puerta para yo salir cuando le dije adios a este día, el de ayer, que como pudísteis leer estuvo cargadito de pequeñas cosas que merecen la pena.
Porque, Vero, Mario, los días crecieron tanto que da gusto, verdad?
Porque, Vero, Mario, los días crecieron tanto que da gusto, verdad?
Comentarios