
Tengo frío, mucho frío. Debió ser el paseo en bici, sí, en bici, en mi nueva bici que hoy estrené por el muro de las playas en Gijón. Soplaba el aire fuerte, pero se agradeció su fuerza. La compañía estuvo distante, el beso descentrado, la conversación silenciada y nuestras miradas perdidas. Aire, que bien hubieras estado tras la despedida. Recibo al nuevo año con fuerza y con uno de los retos ya cumplido. Ahora a por el resto, aunque aún tengo frío, mucho frío.
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