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Leña menuda

 

Regalo de mi adorada Sonia que me entrega con miedo y cautela un libro, que leyó previamente y que me ofrece de nuevo como algo que pudiera mitigar el paso de los días tras la pérdida de mi chiquitín; regalo en forma de literatura para sanar. Me alegra muchísimo recibirlo, me encuentro muy bien, positiva con todo ello ahora, y motivada para empezarlo. Lo empecé y lo devoré en 7 días: del 1 al 7 de este 2022 que acaba de arrancar. 

Fue fácil sumergirse en su lectura y comparar la experiencia de la que saco conclusiones. Marta Barrio, autora que no conocía y que ahora me apetece conocerla más, facilitó una lectura dulce de una historia que pudiera parecer similar a la mía, pero que no lo es, porque ninguna historia tan dura puede parecerse. El llorar sin parar hasta darte cuenta de cuantas lágrimas puedes albergar, que ella tan bien relata, ocurrió. La cautela en el apoyo de quienes te rodearon, también. La figura de su pareja, tan importante para mí, en ella aparece difuminada; para mí, fundamental. El papel de su prima/amiga/confidente/amada compañera de vida, hermoso, quizás para sustituir al otro que no tuvo, no tiene o no quiere tener. Su refugio, en una fuerza imposible de demostrar; el mío en miradas perdidas que me arrebataban la lucidez.

Coincidencias de universos paralelos en el relato del parto: para mí "el parto más hermoso del mundo, sin dolor, tierno y con lava de color celeste" y para ella "(...) voy a parir un bebé muerto, con la sangre fría en las venas. Mi parto será glacial, como la explosión de un volcán de hielo."

Interesante su reivindicación de nuestro derecho a decidir y las dificultades y luchas que aún tenemos las mujeres en esta esfera tan íntima, y tan poco reconocida.

La fragilidad de un cuerpo físico que alberga vida y muerte en tan corto espacio de tiempo. La fragilidad de un cuerpo, tambien mental, que retendrá esos momentos toda una eternidad.

En las primeras páginas Marta, describe así los primeros cambios de su ser: "La transformación ha comenzado. Mi cuerpo está en tránsito hacia la maternidad, y me resulta imposible pensar en otra cosa. Por el momento, he decidido dejar de lado la novela y ponerme a escribir este cuaderno de bitácora del embarazo, un viaje interplanetario hacia una identidad sobrevenida". Qué curioso el giro de este planteamiento; qué curioso vivir al final en otro escenario que nunca fue el que imaginamos, nunca sabiendo si fue mejor o peor; para qué.

Me desahogo una vez más escribiéndote, mi chiquitín. Recibe una caricia de tu hermanina, que cuando lea esto te estará dando todo su infinito cariño.

Gracias Sonia. Te quiero.

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