Hubo junio, julio...y un gran verano lleno de grandes esperanzas
que llegaron a buen puerto. Pasé por nervios, muchos nervios; me
encontré con las que pensé señoras muy serias y fueron finalmente muy
cariñosas; me reencontré con compañeras de la era Conseyu con las que una se tropieza
sorprendentemente después de tanto tiempo; esperas muy largas, esperas llenas de
ansiedades, pánico y alivio después. Encuentros con majísima serendipia y
con otra Patri que ahora forma parte de una II temporada que ya juntas
estamos preparando. Soledad y silencios para no compartir opiniones que
desequilibrasen; abrazos también, muchos; cariño y atención de mi gran
Paulino; familia deseosa de saber más. Caída al vacío con un gran
colchón de espuma cálida, dulce y placentera. Volver al flequillo y
sonreír en una foto con mi rosa que abraza orgullosa a su madre. Poco descanso
ante un verano muy diferente a todos los demás, por la "fantástica"
obra que nos dejó patas arriba una cocina donde no entraba un gramo más;
idas y venidas de casa en casa; parada loca en Sonorama que, aunque no ye para maduritos, moló y emocionó: gracias Alberto mío. Hubo
carrera de la mujer con una Amaya megarápida que me dejó atrás pero
moló igual. Hubo San Pedro en La Felguera y en nuestro barrio con comida
en la calle. Cumpleaños total de Clara. Playa de Xivares y xivarito. Ruta de los miradores en Muros de Nalón hasta Playa del Aguilar. Hubo Pillarno y hubo Taller de Yoga by Sonia Cuesta con comida de críes y neñes, con parada en muro para mojarse por las olas. Hubo Disneyland París, a solas para familia San Martín y regreso tormentoso. Inicio
de curso en conservatorio de mi Clara divina con sorteo de instrumento
que nos favoreció. Paseos allí arriba con llamadas pendientes, lecturas y
vuelta a pasear por una Universidad. Una llamada. Una
palabra: Llanes. Compartir un adiós abrupto con mis queridas compañeras y
equipo que tanto se alegraron por mí destino: gracias compi mía. Nuevos
paseos ahora en un "pueblo de nuestros campings" lleno de recuerdos.
Maravillosos recorridos de alta montaña para dar envidia a mi
primín madrileño: el Urriellu que saboreo cada martes o el inmenso Paseo de San Pedro...con calma...mucha calma, ansiada calma. Hubo encuentro en Perlora con familia senegalesa y último baño del verano que ya era otoño. Hubo boda real de la primogénita de la familia. Hubo encuentro con Meryl Streep. Hubo
cansancio que no quise tener. Yoga que me mantiene. Comidinas con "les
críes de buen rollu" que se pueden convertir en un ritual mensual. Patri que apoyamos y abrazamos. Hubo encuentros y laboratorios que unen una familia más grande de lo que pensamos: agradecidos de tan bonito destino. Hubo fantásticos momentos, todos ellos con una intención clara y con la emoción elevada: gracias Mónica.





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